lunes, 9 de diciembre de 2013

La virtud y la corrupción.

Comunismo, capitalismo, dos modelos económicos distantes y a veces enemigos pues ambos son totalitarios, quienes profesan uno u otro sistema coinciden al opinar que su contraparte debería abandonar su sistema y unirse al suyo.

No podemos negar que los paises en donde nacieron ambos sistemas fueron un éxito, pues se adaptaron perfectamente a las personas que les dieron vida y es que, no debemos olvidarlo jamás, los sistemas económicos, políticos y sociales son creados por humanos, mantenidos por humanos y su única finalidad es el bienestar humano.

Sin embargo hay naciones que no crearon su propio sistema, sino que hicieron adaptaciones de los sistemas de sus vecinos tratando de copiar su éxito. El resultado ha sido sociedades corruptas envueltas en sistemas mediocres que solo consiguen la subsistencia de sus ciudadanos sin llegar nunca al sueño de bienestar y progreso que prometen.

¿Pero porqué sucede esto?.

Analicemos el caso de México. En este país que actualmente está en las listas de países más violentos y corruptos del mundo la implantación del socialismo vendría a ser un deterioro rápido y un colapso a los pocos años de haberse implantado incluso sin la necesidad de hostigamiento por parte de sus vecinos capitalistas.

La razón es la propia naturaleza del mexicano. El mexicano promedio es generoso cuando tiene la posibilidad de dar, agradecido cuando recibe, apegado a su familia, a sus amigos, a sus costumbres. Si a un mexicano le haces un favor, este lo devolverá tratando de compensar el favor recibido en medida a la satisfacción que le ha provocado. Si un mexicano tiene fortuna, la repartirá entre su familia y amigos hasta que dicha fortuna esté equilibrada entre los individuos que le rodean, aun cuando eso signifique un severo empobrecimiento. básicamente el mexicano que posee solo un pan lo compartirá por partes iguales con los demás hasta que todos tengan aunque sea una migaja para comer.

Cuando se implanta el comunismo en una nación, la propiedad privada desaparece, y con ello la capacidad de ser generoso. Debido a que toda la propiedad privada se convierte en pública ya no es posible hacer regalos a otros, pues solo puedes regalar algo que te pertenece a alguien que no lo posee, pero sin propiedad privada solo puedes regalar algo que no es enteramente tuyo a alguien que ya tiene derechos sobre aquello que le estás regalando.

Debido a esto la generosidad deja de ser una virtud y comienza a ser una aberración en un sistema comunista, pues quienes ansían ser generosos deberán convertirse en criminales para serlo. Una persona con deseos de generosidad comenzará a acaparar y a apropiarse objetos considerados de propiedad pública hasta encontrarse en una posición de riqueza superior a la de sus camaradas. Posteriormente comenzará a repartir aquello que ha enajenado para así satisfacer sus necesidades de generosidad, convirtiéndose en un individuo despreciable que enajena la propiedad del pueblo y lucra con ella, compartiendo su riqueza mal habida solo con los más cercanos a él.

Dada la cantidad de personas generosas en México, la corrupción de la estructura económica crecería a ritmos elevados, la enajenación ilegal de bienes sería el principal problema y la violencia provocada por los esfuerzos para desenajenar los bienes y castigar a los culpables provocarían el surgimiento del crimen organizado.

Pero veamos ahora el capitalismo, en donde es posible enajenar bienes libremente y posteriormente entregarlos. El problema es que en el sistema capitalista la generosidad también es castigada, solo que no en forma legal.

La finalidad del capitalismo es la enajenación de capital, a mayor cantidad más exitoso se es en un sistema capitalista. Aquellos que son generosos tenderán entonces a no ser exitosos, pues dicha generosidad les lleva a repartir el capital enajenado y a empobrecerse a si mismos.

Pero no solo eso, esa tendencia del mexicano a hacer y recibir favores corrompe las estructuras políticas de cualquier sistema, pues todo mexicano en un cargo público tendrá la capacidad de hacer favores a aquellos con quienes se relaciona y hará esos favores inequívocamente cuando tenga la oportunidad quebrantando leyes o consiguiendo recursos adicionales, alterando los procedimientos gubernamentales, con lo que se convertirá en el modelo de político corrupto que todos conocemos.

Como vemos, la corrupción existirá en México sin importar el sistema político empleado debido a la propia naturaleza de los mexicanos, esto provoca crisis de poder, vacíos de liderazgo que llevan al surgimiento de organizaciones de poder alternativas, las cuales recurrirán casi siempre a actividades ilícitas para asegurarse los recursos que necesitan para su desarrollo.

Por lo tanto en el capitalismo el mexicano generoso es pobre, y el agradecido es corrupto. Los problemas en México se deben a que los sistemas políticos, sociales y económicos criminalizan las características del mexicano y este, a fin de no perder su identidad moral, corrompe las estructuras implantadas.

Esta tendencia la podemos ver en todo el mundo, la corrupción, la violencia, la degradación social no son producto de los defectos humanos, sino de la criminalización de sus virtudes.

Un hombre bueno será bueno aunque tenga que volverse malo para seguir siendo bueno.

¿Cual es la solución?

Solo existen dos soluciones. O cambiamos a los mexicanos a través de la educación para que abandonen su generosidad y para que nunca pidan o hagan favores; o bien se les implantan nuevos sistemas, nuevas estructuras en las que las principales virtudes del mexicano no sean dañinas para la sociedad.

O cortamos los dedos del pie o conseguimos un zapato más grande.

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