Existen muchas maneras de socavar esta riqueza y desviar sus beneficios hacia otros puntos, uno de ellos es la posesión de la tierra.
Cuando un trabajador realiza una labor, sea cual sea, los beneficios le pertenecen de forma natural. Entonces ese trabajador entregará dichos beneficios a otros a cambio de servicios y derechos que le permitan sobrevivir y continuar trabajando.
Entre estas necesidades están la de contar con un lugar donde descansar, donde tener algo de privacidad y cubrirse de los elementos.
Existen naciones en donde existe una alta productividad mas sin embargo la mayor parte de su gente es pobre. En estos países podemos notar que existe también una gran dificultad para encontrar un hogar. Los precios de renta y venta de viviendas socavan la economía de los trabajadores, llevando los beneficios de la producción a quienes no producen nada y solo consumen.
Aristóteles advertía ya sobre estas situaciones y en muchas épocas y naciones fue necesario tomar medidas, a veces drásticas, para evitar que el acaparamiento de tierras y la subsecuente explotación de los trabajadores no llevara a las naciones a la ruina.
Si un país en la actualidad tiene este problema no necesita apresar a los acaparadores, repartir sus tierras y colgarlos en una plaza pública, puede realizar muchas otras acciones que, inteligentemente, ayuden a distribuir de forma equitativa la tierra a sus ciudadanos y eliminen el problema de acaparamiento.
Por ejemplo, en una nación capitalista este sería un plan apropiado:
- Definir de manera legal la cantidad de tierra que una persona necesita para vivir
- Gravar un impuesto sumamente bajo o ninguno a quien solo posea la tierra necesaria para si mismo y su familia.
- Incrementar exponencialmente los impuestos a personas que posean más tierras de las que necesitan.
- Cuando se trata de edificios, repartir el impuesto de la tierra utilizada entre los propietarios de las viviendas construidas en el mismo espacio.
- Aumentar gradualmente los impuestos a la tierra hasta que la misma haya sido repartida equitativamente y los costos de las viviendas dejen de ser un problema.
- Una vez resuelto el problema los impuestos deben ser fijados y ajustados anualmente con las tazas inflacionarias para evitar nuevamente el acaparamiento de la tierra.
Con acciones así, la primera acción que tomarían los acaparadores de tierras sería repartir sus propiedades entre familiares y empleados, evitando así pagar impuestos. Conforme se da el incremento a estos impuestos no tardarán mucho antes de empezar a vender sus tierras, pues su posesión significa pérdidas económicas cada vez mayores.
Gradualmente esto llevará a un descenso en los costos de las viviendas, cuyos precios variarán no en medida de la usura de los acaparadores, sino de reglas de oferta y demanda mejor definidas.
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